viernes, 28 de noviembre de 2014

Sobre duelo y otras pérdidas.


“No, no ha pasado, no se va, no puede irse, ahora volverá, a mi no me puede pasar algo así,  ¿cómo una persona como yo podría pasar por algo así? Seguro que vuelve así que mientras tanto voy a fantasear con la infinidad de posibles opciones que haré cuando vuelva todo a la normalidad y voy a repasar una y otra vez la historia y no importa que todos los demás me digan que se acabó y da igual que todo a mi alrededor me indique que mi vida ha cambiado, ¿Qué sabrán ellos?, yo no veo tanto alboroto, si en realidad está todo igual, son unos exagerados. Todo va a seguir como antes, esto es una breve pausa pero no, yo tranquilo que a mí esto no me está pasando. (Negación).
Pero… ya tarda ¿no?, ¿qué está pasando?, ¿Por qué tiene que pasar esto?, no me merezco esta situación, si yo no la he buscado, no he hecho nada, ellos tienen la culpa de tanto repetírmelo al final mira lo que pasa. Y ellos venga a repetírmelo... ¡Qué pesados! Dejadme en paz, que vosotros no tenéis ni idea de nada. Todo y todos sois responsables de esto que está pasando. Y bueno si se veía venir ¿Por qué no me lo decís antes?. No se puede confiar en nadie, yo no sé quien es peor... ¡Pero que sigue sin volver! Será imbécil, ¿pero quién se cree qué es?, ya verá cuando venga, a mi esto no me lo hace nadie. (Ira)
Bueno, se está haciendo tarde. Quizás haya pasado algo y por eso tarda porque no es normal, si me llama le perdono, si aparece lo hablamos, si mañana sigo como hoy mejor voy yo a buscarlo, si la situación mejora un poquito aunque sea yo prometo que me esfuerzo para que esto no vuelva a ocurrir, si… entonces… (Negociación)
¿Por qué me ha pasado esto a mí?, no puedo más, estoy destrozado y cansado, nada volverá a ser como antes, nada podrá arreglarlo, no hay forma de volver atrás, no me apetece salir, ni ir a trabajar. Qué más da, si todo va a seguir igual, si nada va a cambiar para qué levantarme un día más, pobrecito de mí, mi vida así ya no tiene sentido, antes era todo perfecto, ahora no voy a poder seguir adelante, ni duermo ni como, no quiero ver a nadie. Pesa demasiado el pasado.(Depresión).
Un día más me levanto con la carga de lo que ha pasado, estancado e inmóvil, sin fuerzas para avanzar, la rumiación constante de lo ocurrido pesa demasiado, necesito soltarla aunque sea por un ratito. Cojo un globo y lo inflo, soltando por la boca todo el aire que lleva con él los pensamientos y sensaciones que tanto arañan de este tiempo atrás, que están todo el día chillando en mi oído y giran una y otra vez en mi cabeza, y los dejo fuera de mí por un tiempo y ato el globo a mi cama por si esa noche los extraño y me apetece repasarlos. Me levanto y abro los ojos como no lo hacía desde hace mucho tiempo y veo que todo ha cambiado pero esta vez no me perturba, al revés, miro todo lo nuevo fascinado, cuanta gente a mi lado, cuantos proyectos por empezar, cuánto tiempo por delante, cuanta vida por vivir, y miro atrás y veo el camino recorrido, varias piedras y algún que otro pozo pero ahora me he demostrado que sé afrontarlos, y hoy estoy más grande, he crecido, me veo más alto, tengo una nueva perspectiva y ese día sonrío como nunca, vuelvo a caminar, a vivir. Llega la noche y cuando voy a acostarme veo el globo en mi cama, no lo había recordado en todo el día, me doy cuenta de que ya no lo necesito, no me hace falta, no me importa que se vaya, es más, quiero dejarlo ir. Lo cojo, me asomo a la ventana y abro mi mano, dejando que el globo se deshaga de mí más que yo de él y lo dejo ir, lo suelto, ya no me aferro y tampoco me escuece. Mientras observo como se va perdiendo en el cielo sé que ya no lo volveré a ver pero tampoco lo olvidaré, gracias a él y al torbellino de emociones y etapas por las que me ha hecho pasar me conozco mejor, he crecido, he aprendido, me he hecho más fuerte y sé que la vida continúa. (Aceptación).”

Todos nos deberíamos sentir identificados con este relato en el que se repasan las 5 etapas del duelo, un duelo no se pasa sólo ante la muerte de un ser querido sino que diariamente estamos expuestos a la pérdida (divorcios, rupturas, cambios de trabajo, cambio de ciudad, cambio de casa, pasar de curso, distanciamiento entre amigos, ...), vivimos microduelos en nuestro día a día por eso es tan importante no aferrarse y saber soltar.

Estas cinco etapas (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) no siempre se producen de manera secuencial sino que van dando saltos de una a otra y en ciertas ocasiones coexiste más de una a la vez. El duelo es un proceso pero no lineal, hay etapas por las que se vuelve a pasar una y otra vez. El proceso de duelo depende de muchos factores, principalmente de las características de la persona que lo atraviesa, de su inteligencia emocional, del momento vital en el que le toque afrontarlo, del apoyo social con el que cuente, de las actividades que realice en su día a día y también influirán las características del cambio, del impacto, la duración y la intensidad del evento. Por ello, cada duelo es tan único como la persona que lo afronta y cada uno debe tomarse su tiempo para superarlo.

Tras una perdida, es inevitable que se produzca un período de duelo que, como ya se ha dicho, será totalmente diferente en una persona y otra. Pero que sea como sea, no podemos negarnos la opción de sufrir y de afrontar el evento, en este sentido debemos darnos tiempo, saber y aprender a sufrir y a llorar, no escudarnos ni escondernos en el trabajo o en hábitos insanos pero tampoco forzarnos desde el primer momento a continuar con nuestra vida habitual.

Si estás en un momento de tu vida complicado porque estás atravesando un cambio (cualquiera que sea, un cambio siempre conlleva rechazar y dejar atrás ciertas cosas), tranquilo, respira hondo y ¡date un respiro!. No pretendas superarlo todo en un día. Es normal estar decaído y tienes que quererte también en tus momentos bajos. A veces se tiene la sensación de que no se avanza, de que estás estancado en tu vida, paciencia. Aun no estás preparado para el siguiente paso y queda camino por recorrer. Piensa que todo pasa.

Es una asignatura pendiente de muchos de nosotros el saber sufrir, el dejarnos caer, el vernos débiles y aceptar nuestra vulnerabilidad. Debemos aprender a soltar, a dejar salir los sentimientos y emociones por muy intensas o dolorosas que sean. Debemos aceptar que nada es infinito ni eterno, que todo acaba y pasa. Todo cambia. Así es y menos mal que es así.


1 comentario:

  1. Es algo tan común como dices ya que cada día estamos expuesto a microduelos, todos estamos expuestos a ellos y en el momento menos esperado y a la vez tan raro como las particularidades de cada uno de ellos, cómo encajan sus fases entre esas pequeñas grietas de nuestro caparazón que, en mi caso, a no todo el mundo se le permite pasar.

    Desde mi punto de vista lo que no te mata te hace más fuerte aunque durante el transcurso del duelo éste esté acabando con tu piel como si fuera ácido y más quema al hacerse uno ciertas preguntas que no sabe como responder. ¿Podría haberse evitado? ¿Cómo?
    Quiero creer desde un punto de vista egoísta que nada podría haberse evitado, pero nada más lejos de la realidad, creo que aunque en ciertos casos puedan ser imparables las pérdidas en otros muchos otros nos perdemos a falta de conocernos. Nos perdemos cuando aún estamos construyendo qué valor o que posición ocupa esa persona en tu vida. Nos perdemos cuando aún no hemos dado ni un ápice de nosotros, de lo que nos gustaría compartir con esa persona.

    El no haber empleado el suficiente tiempo en ubicar a esa persona ya sea por un conflicto de intereses o quizá por falta de un colchón de recuerdos que nos avale me atrevo a decir que me ha hecho perder a una de las personas más determinantes en mi vida, espero poder extraer todos los buenos momentos y guardarlos en un estuche que conservaré toda mi vida.

    Eres una persona impresionante Mónica, levántate todos los días pensando en ello.

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