lunes, 4 de mayo de 2015

Co-consciencia emocional






Las espinas no hacen menos bonita a la rosa y esto es saber aceptar. Es tener los ojos abiertos y ver la realidad tal como es. Es saber separar y disfrutar lo bueno, dejando lo malo, sin que esto lo contamine todo. Del mismo modo, es sentir y “disfrutar lo malo” (Aunque choque es así, se puede disfrutar de lo malo, lo dejaré para otra entrada) sin que lo bueno disimule su influencia. Aunque sea paradójico es separar los atributos para contemplar la globalidad.
No es justo (ni real) decir “no me hace reír pero es guapo”, “no es lo que quiero pero debo”,  “es bonita pero pincha”,… Vive sin peros, sino no es decisión, es conformismo. Hay que mirar la globalidad, el todo (sí, algo de gestalt) pero saber diferenciar las partes, la figura-fondo (otro poquito gestáltico). No es decir “tiene espinas pero por lo menos es bonita”, es decir “Tienes espinas y es bonita”, es una rosa por lo que va a tener ambos atributos, ambos diferenciados (dos partes) y aceptados por mi porque lo que yo quiero (yo decido) es coger la rosa (el todo), sabiendo que me puedo pinchar si no tengo cuidado o consciencia de sus espinas y que me puedo perder lo bonita que es sino soy consciente de cómo es y no la miro. Sólo si estoy dispuesto a verlo todo podré disfrutar de ella plenamente.
Permitidme que me invente un término para explicar lo que quiero decir, podríamos llamarlo “co-consciencia emocional”. Es decir, ser conscientes de que un mismo hecho (objeto, persona, situación) puede tener, para mí, dos puntos de vista o dos atributos que incluso en cierta medida pueden ser contradictorios entre sí y lo acepto como propios y comprendiendo que pueden y deben coexistir para captar su realidad plena. Para entenderlo podríamos comparar este término con la empatía. La empatía es comprender que yo tengo un punto de vista sobre un hecho y tú sobre el mismo hecho tienes un punto de vista diferente y aunque no lo comparto puedo comprenderte y ponerme en tu lugar. La co-consciencia emocional podría ser como una especie de empatía con uno mismo, aceptando que sobre un mismo hecho tengo diferentes puntos de vista. La co-consciencia emocional es ser consciente de que pueden habitar en mí emociones positivas y negativas, contradictorias entre sí, al mismo tiempo y sobre un mismo objeto de referencia y que yo, como sujeto que decide y elige, debe valorar, como si fuera una balanza, todos los puntos de vista para elegir con responsabilidad y ser consecuente con lo que escojo, para tener una idea global de la realidad.
Es aumentar mi libertad, ¿o no? Es quitarme la oportunidad de excusarme y  justificar mis actos ya que si me pincho no podré culpar a las espinas. Yo fui quien decidió cogerla, sabiendo que tenía espinas, por tanto, yo soy el responsable… entonces soy más libre ¿no? Si es responsabilidad mía está bajo mi control por lo que podré modificar la situación ya que depende de mí, entonces los resultados serán míos para bien o para mal, si son míos tendré que responsabilizarme de ellos y entramos así en una espiral que nos empuja a responsabilizarnos, lo que nos hace más libres y esto nos exige más responsabilidad. Para conseguir entrar en esta espiral virtuosa (+), el primer paso es el de abrir los ojos ante la realidad y aceptarla tal y como es,  sino tropezaremos una y otra vez, nos equivocaremos de camino, continuaremos culpando diariamente a los demás de nuestros problemas y entraremos en un bucle vicioso (-) donde al final del día tendremos las manos vacías, sí, es verdad no tendrás responsabilidades ni tendrás culpa de nada pero tampoco lograras ningún éxito, lo peor no es encontrarte piedras por el camino, lo peor es no recoger nada.
Comienzas viendo la rosa, es preciosa, te quedas con su belleza, su fragancia y su color, y eso es lo único que ves, lo único que existe. Por eso cada vez que vas a cogerla te pinchas y hasta que no aceptes que tiene espinas no podrás cogerla sin sufrir, hasta que no integres la totalidad no podrás aprovechar todas las partes y además no querrás responsabilizarte de los pinchazos porque ¿tú qué culpa vas a tener? Si ni siquiera los habías visto, ¿o no querías?
En este sentido, para ser libre es necesario aprender o permitirse sentir cada sensación por sí misma. No quiero contradecirme ahora (y si lo estoy haciendo me lo permito, lo acepto), es verdad que hay que ver la globalidad, mirar con perspectiva el paisaje pero también hay que ver cada parte por separado sin salpicar al resto. Me explico. Cómo comencé diciendo, las espinas no hacen menos bonita a la rosa y, de la misma manera, su belleza no hace menos dolorosos los pinchazos. Apliquémoslo a nuestra vida, un mal rato no es un mal día, un mal día no es una mala vida, un defecto no te convierte en una mala persona… Qué alivio ¿verdad?... ¡cuidado¡ una buena racha tampoco se convierte en una buena vida, una buena acción no te convierte en buena persona.
Somos todo y nada a la vez (de nuevo gestalt), somos dicotómicos, nos movemos siempre entre dos polos opuestos y complementarios, de aquí surge nuestra contradicción e incoherencia. Es una falsa contradicción, ese choque de pensamientos no existe, tan solo está en nuestra cabeza porque nos obligamos y nos encerramos en ser de una forma u otra, no nos permitimos cambiar, blanco o negro y ¡no es así!, somos blanco y negro (todo) y no somos ni blanco ni negro (nada). Mientras nos creamos que somos extremos puros (mientras nos limitemos, no nos aceptemos, no nos permitamos, no seamos libre) esa contradicción estará en nuestra cabeza y mientras esta exista en la mente es como si existiera en la realidad porque lo que crees, creas. Esto es así porque ejecutaremos nuestras acciones conforme a un esquema mental mal configurado y esto modificará los resultados que obtengamos que reforzarán las ideas erróneas que guiaron nuestros actos, acabaremos viviendo una mentira. En la mentira no hay control, por tanto, no hay responsabilidad y esto nos impedirá ser libres.
Que soy bueno y malo, blanco y negro, todo y nada, espina y flor.









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