Microcuentos




  • Fue una sentida despedida, sentida con los cinco sentidos, despedida con sabor amargo, con olor a humedad, de mirada vacía, despedida con silencios y frío

  • Re tuieqo, de la forma que sé, de la manera en que funciona ahora mi cabeza,  sin orden ni dirección pero con sentido, muy sentido.
    Re quieto, mi corazón se quedó, de forma impuesta,  de manera que ya no funciona, no anda, no se mueve pero tiembla, tirita, muchas tiritas.
    Te quiero, ahora sí, eso era, lo que se me atravesó.

  • Su boca decía que sus ojos vieron cómo sus oídos escucharon lo que sus manos nunca hicieron.

  • - ¿Enamoramiento? ah! perdón, yo entendí En-amor-miento

  • Me sobran ganas de pedirte que te quedes pero me faltas tú.

  • Y como no consiguió al amor de su vida buscó vida en el amor.

  • Ahora que vamos despacio vamos a contar verdades, cuando vayamos deprisa no habrá tiempo para explicaciones.

  • Ella quería levantar demasiado las persianas al amanecer, él no podía seguir en la cama con tanta claridad. Tuvieron que dejar de dormir juntos.

  • Por miedo a decidir decidió no hacerlo.

  • Si rompes un cristal puedes cortarte al intentar reconstruirlo.

  • El globo aceptó que no podía amar al cactus cuando la verdad le explotó en la cara.

  • Se querían mucho pero no bien.

  • Y mientras ellos se hundían su orgullo flotaba.

  • Y gastó tanto esfuerzo en ocultar algo tan insignificante que lo hizo grande.

  • Ella le quitó la ropa intentando que él le enseñara su alma.

  • Lo suficiente para ella era demasiado para él.

  • Fue tan intenso como fugaz

  • Y ahora donde escucho tu voz solo veo un muro, he intentado atravesarlo pero cada vez los golpes son más fuertes y en cada intento yo más débil.

  • Quería ver con tanta claridad que el sol le cegó.

  • Cuando se cansó de jugar a eso de las mascaras, las adivinanzas, las apariencias, la percepción de control, del quien puede mas y del si a ti no te importa a mi menos, ella ya se había ido y eso no es lo peor, se fue con el peor sabor de boca que de entre tantas sombras, velos, disimulos y muros no pudo despedirse del que era suyo.

  • El reloj se ha parado no sé exactamente en qué momento, a lo largo de la tarde me daba la sensación de se retrasaba cada vez mas pero no le prestaba importancia pensé que no llegaría a pararse o suponer un drástico cambio de hora. Acabo de caer en la cuenta de que no es el reloj quien se paró. Soy yo

  • Dichosas mariposas que rasgan mis entrañas por miedo a morir dentro de un vacío y frío bucle que cada vez crece más que casi sube hasta los ojos desbordando los mares y creando cataratas silenciadas por la esperanza de que será capaz de levantar diques y calmar mariposas por reconstruir un universo en calma, y tras esa fugaz calma, el sonido a hueco de una roca que cae en lo más profundo de un pozo que quedó seco.

  • Se empeñaba en construir castillos de arena bajo el mar.



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